Al borde del infarto

Así estuve yo anoche, mientras veía el gran partido de fútbol, Chelsea-F.C.Barcelona.

Empezó siendo un partido en el que los dos equipos eran muy cautelosos, y poco creativos. Intentaban no salirse de sus líneas para no dar oportunidad de gol al rival. Las defensas de los dos equipos se mantenían sólidas y algo atrasadas, lo que hacía que, al irse el equipo al ataque, sus líneas quedaran más separadas, y por lo tanto, cuando perdían una pelota, era más difícil recuperarla. Así, se veía únicamente destellos de los grandes futbolistas de uno y otro equipo. Por parte del Chelsea, el rapidísimo Robben creó algunas dificultades a la defensa azulgrana, y con Gudjohnsen y Makelelé en el medio del campo, el Chelsea salía muy rápido. Por parte del Barça, el joven Messi volvió loco a la defensa azul, ya que ni con los grandes defensas que le sacaban más de una cabeza, podían con él. Un ejemplo de la locura que generó, es cuando Del Horno, lateral zurdo de los “blues”, le dejó todos los tacos en el lateral de la rodilla del delantero azulgrana. Una entrada que, fácilmente, podría haberse resuelto con una tarjeta roja por parte del árbitro. Pero ni siquiera le enseñó una cartulina amarilla. Y unos minutos más tarde, la locura de los defensas estalló, al ver que el joven Messi, con sus 169cm y 67Kg, se zafó de un jugador del Chelsea, dejándole tumbado en el suelo posteriormente cuando intentó “segarle”, y otra vez, Del Horno, viniendo desde atrás cual búfalo envalentonado, embistió al joven culé. Una embestida digna de una final del fútbol americano. Pero como esto es fútbol (balompié, soccer), y tiene las reglas que tiene, obviamente, el árbitro tuvo que expulsar a un jugador que no cumplía con las reglas del juego. Luego Mourinho lloraba y lloraba, de que con 10 no es lo mismo… claro, tampoco es lo mismo intentando jugar como el Chelsea, a patada limpia. Más que lamentarse porque le expulsaron a uno, debería pensar en por qué le expulsaron, y qué disciplina les da a sus jugadores.

Al final el partido acabó 1-2, cosa que no podía imaginar a principio del partido, ya que se veía que el resultado sería 0-0, y que se decantaría, probablemente, a balón parado. Y más o menos así fue, aunque el partido no acabó ahí. El Chelsea, lanzó una falta al borde del área pequeña, y Motta, al quedarse parado esperando que Valdés agarrara la pelota, le rebotó en la rodilla y se coló en el fondo de la portería. El 1-0. Vaya… El Chelsea tampoco se lo estaba mereciendo, pero bueno. El Barça tenía un partido con el marcador en contra y con el rival con un jugador menos que ellos. Lo único que debía hacer era ser más ofensivo, aunque la verdad, en el principio de la segunda parte, al Barça le costó coger el ritmo.

El primer gol del Barça vino también a balón parado. Una falta lanzada por Ronaldinho, en la esquina derecha del área del Chelsea, que Terry metió por toda la escuadra en propia porteriá. Así, al Barça se le ponía la vuelta muy bien, ya que, un gol en fuera de casa vale doble en caso de empate en el resultado global. Pero el equipo no cesó y siguió jugando y atacando, creando así sus mejores ocasiones. Messi lanzó un disparo impresionante en la cruceta de la portería, con un tiro lejano. Larson estuvo a punto de marcar en varias ocasiones, pero Terry salvó bajo los palos. Y así un cúmulo de ocasiones, hasta que Márquez, desde la esquina del área del Chelsea, centró con la izquierda al segundo palo, para que Eto’o rematara al fondo de la portería. El 1-2, y el Chelsea, casi eliminado.

Lo del infarto viene más que nada por la segunda parte. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un partido de fútbol.

Creo que los del Chelsea no se pueden quejar del árbitro, ya que les perdonaron dos clarísimos penaltis. Unas manos, al saltar un defensa con los brazos extendidos, y un derribo clarísimo de Terry a Messi. Pero bueno, no nos hicieron falta.. :P

No me alegra tanto la derrota del Madrid. Prefiero que pase y que se enfrente contra el Barça. Sería un partidazo. Eso sí, supongo que ya sabéis quién querría que ganara, jejeje :)

La vuelta en el Camp Nou se espera con un Barça sólido, y un Chelsea que supongo, saldrá a buscar las espaldas a los defensas, en pases directos y buscando la velocidad de Robben.

Veremos.

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