Carta a Lucía (2)
Hace tiempo escribí un relato que se llamaba Carta a Lucía. Como ya prometí, aquí va la segunda carta de Juan a Lucía. Se ve que no tuve mucho ojo para los nombres, aunque tiene una explicación.
—-
Querida Lucía,
Hoy te escribo de nuevo desde hace ya unos 5 años. La verdad es que me ha costado empezar esta carta, de hecho he tenido que usar varias hojas para llegar a esta que estás leyendo ahora. En primer lugar creo que debo pedirte disculpas, primero por como me fui, y segundo por cómo vuelvo… aunque sólo sea en papel. Sé que sería muy dura para ti mi despedida, la forma y el fondo, todo lo que puse allí escrito que era, en parte, todo lo que había dentro de mí. Si te sirve de consuelo yo me pasé semanas recordándolo y llorando en mi soledad. Me levantaba muchas mañanas y aún no me había acostumbrado a verme fuera de mi habitación. Al fin y al cabo, lo importante es que, pasados unos años, seguimos sintiendo.
Estoy seguro que te preguntarás dónde estoy, pero entiéndeme que no pueda decírtelo. Algún día te lo diré, pero contártelo sería como volver otra vez a mi pasado, donde no estaba a gusto y donde no me sentía realizado. No creas que ahora mismo soy multimillonario y estoy felizmente casado y con hijos. De hecho mi vida sólo ha hecho que empeorar. Vivo en un piso con varios extranjeros, cada uno de un país. El piso no es de lo mejor, pero mi sueldo no me da para mucho más. El trabajo que tengo… ¿te acuerdas que te dije que no trabajaba para lo que realmente había nacido? Bueno, pues sigo sin trabajar en lo que verdaderamente me gusta. Al menos trabajo cerca del mar y lo puedo ver todos los días.
Respecto a lo sentimental, ya te he comentado que no estoy felizmente casado. Podría decir que estoy tristemente soltero, aunque no por la soltería, sino por la soledad. Acuérdate cuando estaba contigo, cuando te llamaba o íbamos a cualquier parte y hablábamos durante horas. Acuérdate cómo me mirabas y cómo mis ojos te respondían al instante. Al despedirme de ti o al ir a cualquier sitio siempre venías tú, aunque no de cuerpo presente, pero yo te notaba como si lo estuvieras. Te habías transformado en una parte de mi cuerpo, de mis sentimientos y de mis sueños. Esa parte es la que me hace seguir vivo hoy, la que me hace escribirte esta carta para volver a unirse contigo. Si supieras cuánto pienso en ti… creo que desde que me marché no he hecho otra cosa, no he dejado ni un sólo día en recordarte, sobre todo sonriendo. Es esa fotografía tan bella que aún guardo hoy dentro de mí.
La verdad es que me gustaría contarte tantas cosas: decirte dónde estoy, en lo que trabajo y que de repente, un día oyera gritar mi nombre con esa dulce voz. Hay veces que oigo mi nombre por la calle y pienso que eres tú. Como ves no se me ha ido la ilusión que he tenido siempre. Me gustaría poder encontrarme contigo otra vez, si bien no en nuestras praderas, sí en estas calles asfaltadas y llenas de gente con prisas, vacías y ciegas de sentimientos y de todo aquello que les rodea. La verdad es que me es indiferente el lugar donde estar contigo, sólo me importa el hecho, ese que no se da desde hace tanto tiempo. Aun estando contigo me costaba despedirme de ti o tomar la iniciativa para marcharme. Te quería tanto y estaba tan a gusto contigo que casi tenía la sensación de vivir contigo los últimos momentos. Probablemente tú hubieras hecho lo mismo que yo si hubieses conocido mi destino.
¿Y tú? ¿Estarás casada? ¿Serás licenciada? Yo te recuerdo como el último día que te dejé en casa, pero ha pasado tanto tiempo, que no sé cómo te habrá cambiado. Para mí sigue sin haber pasado casi el tiempo. Bueno, tengo algunas arrugas de más, pero mi vida aquí es tan vacía que prácticamente no tengo nada de lo que me haya enriquecido. Y no será porque no haya conocido gente, al contrario, he hecho muy buenas amistades y he tenido muy buenos momentos. Pero tanto tiempo me ha hecho pensar y he estado recordando y meditando profundamente, y puedo decir que nadie me ha podido dar ni la mitad de lo que tú eras capaz de dar por mí. Por eso me culpo día tras día de haberme marchado y haberte dejado. Te debí de hacer mucho daño, y no sé si estarás leyendo esta carta o la habrás roto en mil pedazos nada más la hayas recibido. Sólo espero que la leas. Sólo quiero que sepas que estoy bien. No quiero que dejes de sonreír y que no estés triste por mí. Espero mandarte alguna otra carta dentro de un tiempo.
No sé si me llegaste a querer algún día, yo no lo he dejado de hacer aún.
Sé feliz,
Juan
—-
Bueno, pues ya está. Esta no me ha costado casi nada, la otra me costó mucho tiempo, más que nada porque quería presentarla a un concurso. Sé que en esta nueva carta hay más cosas que coinciden con algunas realidades, pero lo dicho, que no tiene nada que ver. En la próxima carta se verá. Pero bueno, no creo que la próxima sea la última.
Depende lo que me comentéis, si os ha gustado o no, terminaré o no la serie. Eso sí, sólo advierto que el final es una sorpresa de narices, un sorpresón.
Comments
7 Responses to “Carta a Lucía (2)”
Leave a Reply

Ya me moló en su día este relato nen, y ahora esta continuación me sigue molando, a ver si sigues contandonos la história de Juan y de Lucía que quiero saber como acaba
Por cierto no entiendo lo de las similitudes con la realidad.. Nos lo explicas neng?
No sabia que tenias ese don.
Mi pedazo favoríto ha sido este ‘Hay veces que oigo mi nombre por la calle y pienso que eres tú. Como ves no se me ha ido la ilusión que he tenido siempre. Me gustaría poder encontrarme contigo…’
Está genial Pedro.
Iván, lo de las similitudes con la realidad es que todo puede parecerse a la realidad, pero este relato me recuerda a ciertas cosas, se puede crear un cierto paralelismo. Pero vamos, que todo son coincidencias.
Y a Yolanda, gracias, me alegro que te haya gustado.
Bueno, pues visto lo visto… creo que seguiré con la serie. No sé cuándo escribiré la próxima carta.
como que no sabes cuando seguiras con la serie? tienes que hacerlo ya!!!
(soy amiga de Yol)
con lo curiosa que yo soy tengo que saber cual fue el destino de Juan para separarse de Lucia. Nunca me han gustado las despedidas sin porques, es lo peor que puedes hacerle a una persona a la que se supone que quieres o has querido alguna vez. Se nota que hablo por experiencia? jeje
saludos
Creo que cuando sepáis el final me mataréis, jejeje.
[...] relato: Carta a Lucía. Posteriormente, pensé en seguir la historia, así que escribí un segundo: Carta a Lucía (2). La verdad es que no tenía pensado ningún final, no sabía cómo seguiría, pero… ya lo [...]
[...] Carta a Lucía (2) [...]