Las sorpresas llegan en el momento más inesperado

Hay momentos en el que uno se siente triste o añora alguna cosa. Y así, de repente, como si se te concediera un deseo, te aparece una sorpresa, algo que no esperabas, pero que en cambio, te devuelve una sonrisa que te dura todo el día. Ese regusto que te deja, lo intentas saborear lo máximo posible, e intentas que dure lo máximo posible, como cuando tienes un chicle durante un tiempo y pruebas a sentir ese último sabor. Las sorpresas también se exprimen hasta lo máximo, incluso intentas volver al principio como si volviera a empezar otra vez. Muchas veces suele ser lo más tonto, lo más barato, o lo que menos cuesta hacer, pero en cambio, suele ser lo que a uno más le llena. Ahora intentaré exprimirle el sabor hasta la última gota. Sólo espero que mañana no me ponga triste de nuevo… porqué? Ya se sabe lo que dice el dicho: no hay nada más triste que un bonito recuerdo ;)

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